Las efemérides se tomaron la primera semana de julio en la historia del “Romántico Viajero”.

El inicio del séptimo mes del año, suele ser hace mucho tiempo, un motivo de nostalgia para los hinchas de Universidad de Chile, pues fue aquí donde sucedieron hechos que marcaron un antes y un después en la historia del equipo, con estrellas que bajaron desde los cielos para adornar su rica vitrina de trofeos.

La decimotercera estrella

El primero de los recuerdos se trasladó 11 años atrás, hacia la comuna de Independencia. El 7 de julio de 2009, Universidad de Chile venció por la cuenta mínima a Unión Española en Santa Laura y se alzó como campeón del Torneo de Apertura ante 20 mil espectadores, consiguiendo su decimotercer título.

La figura de aquella jornada fue Juan Manuel Olivera. El uruguayo con una ‘palomita’ inolvidable venció a los 63 minutos al portero Limenza y selló la fiesta en aquel recinto. Felipe Seymour es el único del actual plantel que vio acción en esa campaña.

La llegada del Tricampeonato

Y el segundo momento que marcó la semana, ocurrió el 2 de julio de 2011 en Ñuñoa, válido por la final del Torneo de Apertura. Con más de 45 mil personas colmando las tribunas del Estadio Nacional, el “Ballet Azul” consiguió su último trofeo de la mano de Jorge Sampaoli, tras dar vuelta la llave ante Ohiggins de Rancagua y sellar la definición a través de una infartante serie de penales.

Charles Arágnuiz y Guillermo Marino anotaron en el tiempo reglamentario, y posteriormente, en la tanda de los doce pasos, Johnny Herrera se lució como de costumbre y tapó los tres tiros de los rancaguinos, permitiendo que la serie culminara con un 2-0 a favor de los azules y que los abrazos se tomaran el coliseo más importante del país. El primer tricampeonato del “Romántico Viajero” llegó, y con ello, la decimosexta estrella de su historia. Herrera, Rodríguez y Lorenzetti estamparon su nombre en este mítico acontecimiento.

Una semana cargada de nostalgia y que siempre será grata recordar, por aquellos planteles que aportaron su “granito” de arena para enaltecer aún más a la institución más linda de todas.