Llegó el día del clásico, esa jornada que espero ansioso todo un año para quebrar esa maldita racha en el tóxico Monumental. ¿Maturana juega o no juega? Sí, pero va a la banca y estará infiltrado. El titular es Briceño. Jugaremos con la Gata de 9.

Veo por la transmisión que Beausejour saluda con agrado a sus ex compañeros y especialmente con Esteban Paredes. Por poco más, se pone para la foto del equipo de Colo Colo. Pero bueno, con que rinda en la cancha, es lo principal. Me digo a mi mismo, para tratar de convencerme, de que disputará el clásico como un hincha azul.

Arrancamos pésimo, como todos los años en esa cancha maldita. Gol de Barroso. Los jugadores de la U al parecer no están ni ahí con el clásico. Veo a Castañeda sentado en la banca, sin reacción. Me caliento más aún. ¿Dónde quedó la mística azul? Esa que no se cansaba de poner huevos en los partidos.

La situación se pone realmente insostenible con el gol de Rodríguez, paseándose a Matías. Lamentablemente, hay jugadores que sólo son titulares por nombre. A diferencia de Colo Colo, que Fierro fue banca por mal rendimiento.

El resto del partido fue un festín para el albo. Yo ya veía que perdíamos por goleada, sino fuera por Herrera, que si bien tuvo responsabilidad en los dos goles, fue vital para que el clásico no fuera un partido de tenis.

Final del clásico. Otra vez perdemos y son 15 años sin ganar en Macul.

Me acuerdo rápidamente de los jugadores que dejamos partir hace poco tiempo -por la inexperiencia de un tipo que no sabe dirigir ni armar planteles y de un empresario que cree que la U es el Club Hípico o Mega, que ha administrado el club pésimamente con sus decisiones que carecen de conocimientos futbolísticos-, y que hoy brillan en sus actuales clubes; Leo Valencia, Gonzalo Espinoza, Guzmán Pereira, Leandro Benegas, Benjamín Vidal… Lo peor, es que nos dejó jugadores sin sangre en el equipo. Beausejour no ha demostrado nada de sus capacidades que todos conocemos, además al parecer, le importó una mierda el resultado. Yo ya veía, que celebraba los goles de Colo Colo. La Gata Fernández, tiene talento pero está perfecto para ser jugador de la Católica; sin corazón y sin ganas. Matías Rodríguez no es el mismo de hace cuatro años; lento en la marca y en el ataque. Para qué nombrar al resto de la defensa, Contreras, Vilches y Monzón. No vale la pena nombrar a todo el plantel. De todas formas destaco a Johnny y Lorenzetti, ambos no pueden jugar solos y les urge compañía con jerarquía o que al menos, sepan lo que es vestir la camiseta azul desde chico. ¿Por qué, de una vez por todas, no se le da tiraje a los cabros de las divisiones inferiores, como en los demás clubes? No cuestan millones de dólares y ponen más corazón. Necesitamos hinchas dentro de la cancha.

¿Se gastaron 7 millones de dólares para esto? ¿Se fueron jugadores importantes para esto? En apenas un mes, hemos perdido 3 clásicos. En todos, hemos jugado sin corazón, sin garra, sin sangre. ¿Sabrán los jugadores que están jugando por la U? Están vistiendo esa misma camiseta que usó Campos, Sánchez, Rodríguez, Salas, Musrri, Heidi González, Rivarola, Díaz, Vargas… No están usando cualquier vestimenta. Cada día me convenzo más, que jugar en la U ya no es un atractivo futbolístico para los jugadores, sino que es un imán económicamente. La hinchada, se ha cansado de repetir el cántico “mojen la camiseta aunque no salgas campeón”, porque es lo que hoy en día vemos con este plantel. Cero ambición, cero ganas, cero amor a la U y a esa hermosa vocal que tenemos en el lado izquierdo de nuestro pecho. En ocasiones anteriores, se ha perdido, está claro, pero se dejó una imagen mucho más respetable que la de este año. Nunca en mi vida, había visto a mi equipo entregarse de una manera tan fácil ante un clásico rival. ¡NUNCA! Es evidente, que hay jugadores que no son hinchas del club, por algo está el “profesionalismo”, pero están ganando millones y se lo ganan de forma fácil (El legado de Heller). Hay hinchas que ni siquiera ganan el mínimo y estoy seguro que correrán el triple de kilómetros en un partido que ellos. Jugar en la U, no es un trabajo, es ser el representante de una hinchada de millones.

No quiero parecer un tipo sensacionalista. Admito la derrota y el fracaso. Pero, las de este semestre son para patear el refrigerador del Nacional con ganas. Inversión única de 7 millones de dólares despilfarrada, que seguramente con otro director técnico (VHC y Musrri no están en el limbo) y un gerente deportivo visionario, este equipo estaría volando, obviamente con otros nombres dentro de la cancha y no pasando penumbras vergonzosas como ha sido la tónica de esta temporada.

Sólo queda esperar el liderazgo de la dupla técnica Castañeda y Musrri -que no tengo nada contra ellos, ya que están cargando la mochila de la pésima administración de Heller- y ver qué podemos hacer en estos 3 meses que quedan de fútbol chileno. Aún tengo esperanzas, para poder ganar los clásicos que nos esperan en la Copa Chile y mejorar la imagen. Lo único que aseguro, es que la hinchada estará una vez más llenando la sur para alentar al equipo, que indudablemente necesita dimensionar la situación y darse cuenta que están en la U, la vida entera de millones de hinchas, y no en el Tricolor de Paine.

Andrés Yáñez Castillo | @andresyanezct